El Guanciale procede de la mejilla del cerdo y se cura de forma lenta y meticulosa hasta concentrar un sabor profundo y una grasa que se funde como ninguna otra.
Es el secreto de las grandes pastas romanas —carbonara, amatriciana, gricia—, donde su grasa untuosa lo impregna todo. Córtalo en dados y dóralo a fuego suave para liberar todo su aroma.









Valoraciones
No hay valoraciones aún.